Redacción Julián Dussán Bonilla

Dee Dee, una mujer estadounidense, trajo al mundo a la pequeña Gypsy en el año 1991. No pasó mucho tiempo antes de que, sin saberlo, se empezara a gestar dentro de sí el síndrome de Munchausen. Esta condición mental está caracterizada por desarrollar un comportamiento extremadamente cuidador para con un niño, sin obtener beneficio alguno.

 

Con tan sólo un año de haber nacido, Gypsy fue diagnosticada por su propia madre – sin fundamente médico alguno – como víctima de la apnea del sueño. Esta sería tan sólo la primera de las enfermedades que inventó la mujer como excusa para sobreproteger a su hija.

 

A los ocho años, Dee Dee afirmaba que Gypsy sufría de una increíble cantidad de enfermedades como leucemia, distrofia muscular, convulsiones, asma y, por si fuera poco, la obligaba a andar en silla de ruedas y alimentarse a través de una sonda.

 

 

Pero los males inventados de la pequeña no acababan allí: la mujer la rapó para simular que tenía cáncer y, con mentiras a los médicos, consiguió que le extirparan las glándulas salivales, lo que desembocó en que se le pudrieran varios dientes. 

 

La aterradora situación se sostuvo a lo largo de los años gracias a que Gypsy, obligada por su madre, guardaba silencio en las consultas. El tiempo transcurrió y, cuando tenía 20 años, la joven Gypsy se escapó con un hombre que conoció en una convención cristiana, pero la madre los encontró y convenció al sujeto de que su hija era menor de edad, por lo que lo demandaría.

 

Años después, ya cuando la joven era mayormente consciente de la insana situación que había soportado durante toda su vida, conoció a Nicholas Godejohn en una plataforma de citas cristiano. Tras entablar una amistad, Gypsy le contó todo a lo que la había sometido su propia madre y le pidió ayuda para asesinarla.

 

 

Dicho y hecho. En junio de 2015, el sujeto apuñaló a Dee Dee mientras la joven, acurrucado en el baño mientras se tapaba los oídos, aguardaba el momento en el que su madre estuviera muerta.

 

El Godejohn fue condenado a cadena perpetua por homicidio en primer grado y, por su parte, Gypsy recobró la libertad el pasado 28 de diciembre tras cumplir el 85% de su condena, que era de 10 años por homicidio en segundo grado. "Me alegro de haber salido de esa situación, pero no estoy feliz de que esté muerta", afirmó, al ser abordada por los medios. 

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