Redacción admin

Este viernes se presentó un nuevo desastre natural producto de un deslizamiento de tierra que sepultó miles de personas en una zona de Papúa Nueva Guinea, país situado en Oceanía. El gobierno de este país, que se encuentra al norte de Australia, informó que la cifra aumenta a 2 mil personas.

 

La OIM, un organismo de la ONU, anunció el domingo que aproximadamente 670 personas podrían haber perdido la vida, mientras que el Centro Nacional de Desastres aumentó esa estimación a más de 2 mil el lunes.

 

 

Asimismo, el diario El País agrega que al tratarse de un lugar remoto y con dificultades en el terreno, se ha hecho más complicada la llegada de ayudas para los afectados y equipos de rescate a la zona.

 

En la aldea de Yambali, situada en el norte del país, el deslizamiento de tierra golpeó a las tres de la madrugada del viernes, atrapando a la mayoría de los residentes mientras dormían. 

 

Más de 150 hogares quedaron sepultados bajo escombros de casi dos pisos de altura. Según informaron los rescatistas a los medios locales, se escucharon gritos provenientes de debajo de los escombros. 

 

 

Evit Kambu, un residente, compartió su desesperación: "Tengo a 18 miembros de mi familia atrapados bajo los escombros y la tierra que me rodea. Además, hay muchos otros familiares en el pueblo cuyo paradero desconozco". Añadió: "Sin embargo, no puedo recuperar los cuerpos, así que me encuentro aquí, sin poder hacer nada".

 

Luego de 72 horas tras el deslizamiento, los habitantes de la zona todavía utilizaban palas y sus propias manos para intentar ayudar a quienes habían quedado bajo tierra. 

 

Asimismo, algunos conflictos entre tribus de la zona han obligado a los trabajadores humanitarios a viajar en grupos escoltados por soldados y regresar a la capital provincial, a aproximadamente 60 kilómetros de distancia, por la noche.

 

La primera retroexcavadora llegó hasta el domingo 

 

Según un representante de la ONU, la primera excavadora llegó al sitio al final del día el domingo. Hasta ahora, se han encontrado seis cuerpos. La comunicación con otras áreas del país es complicada debido a problemas de recepción y la falta de suministro eléctrico.

 

 

Tras el deslizamiento, más de 250 hogares han quedado desocupados, y las autoridades están instando a los residentes a mudarse a áreas seguras para evitar nuevos riesgos. Más de 1.250 personas ya han sido reubicadas. 

 

Además, algunos habitantes locales expresan su negativa a permitir la entrada de maquinaria pesada y excavadoras al pueblo, ya que consideran que podría interferir con el proceso de duelo, según informó el funcionario de la ONU.

 

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