Redacción Juan Sebastián Sosa

El caso de Jaime Esteban Moreno Jaramillo, el joven estudiante de Ingeniería de Sistemas de la Universidad de los Andes asesinado el pasado 31 de octubre tras una fiesta de Halloween en Bogotá, sigue generando conmoción y preguntas sin resolver. Uno de los mayores interrogantes tiene que ver con Kleidymar Fernández Sulbarán, conocida como la mujer del disfraz azul, quien fue señalada por la Fiscalía de haber incitado el ataque y quien hoy está desaparecida.

 

La joven es buscada desde el pasado 11 de diciembre, fecha en la que se ordenó oficialmente su captura. Según las investigaciones, habría motivado a los ya capturados Ricardo González Castro y Juan Carlos Suárez a atacar brutalmente a la víctima. Videos y testimonios en poder de las autoridades refuerzan esta versión.

 

Mientras tanto, la familia de Kleidymar ha denunciado amenazas de muerte, y su madre, Tamara Sulbarán, sostiene que no saben nada de ella desde que dejó un mensaje: “Mami voy a estar bien. La amo”. La situación ha escalado al punto de que la Fiscalía había indicado un esquema de protección que, según la madre, nunca se materializó.

 

Además de las dudas sobre su paradero, El Tiempo reveló que la joven habría trabajado en un local en el sector de San Victorino, lo que explicaría su vínculo con uno de los agresores. Su desaparición, sumada a las amenazas recibidas por su entorno cercano, mantiene la atención del país en este caso.

 

Kleidymar Fernández Sulbarán

 

La familia de la mujer del disfraz azul asegura estar en peligro

 

El diario El Tiempo reveló conversaciones que han llegado a la familia de Kleidymar Fernández con amenazas directas. En uno de los mensajes, de un usuario identificado como ‘Juanchito AUC’, se lee: “Malditos venecos. Ya los tenemos ubicados. Ya están pagando por ustedes malditos”. Otro mensaje, fechado el 13 de noviembre, advierte: “Entonces pedazo de basura ¿ya transmitió el mensaje? El tiempo se está acabando. (...) Entreguen a esa maldita”.

 

Tamara Sulbarán, madre de Kleidymar, aseguró al medio citado que la información de que su hija había huido del país es falsa y que ya había colaborado con la Fiscalía. Según su relato, antes de desaparecer, su hija habría escapado de un intento de ataque en el Parque de la Mariposa.

 

Además, mencionó que alguien habría pagado a una organización criminal para atentar contra su vida en la localidad de Santa Fe. “Nos dijeron que fue pagada para que la maten en la localidad de Santa Fe a una organización que llaman ‘Oficina Central del Norte’, pero no sé ni siquiera qué significado tiene esa oficina”, declaró a El Tiempo.

 

Este fue el mensaje que dejó mujer del disfraz azul antes de huir por el crimen de Jaime E. Moreno

 

La familia asegura que todas estas amenazas ya fueron reportadas a la Fiscalía, que, según ellos, solo les recomendó mudarse. “Se suponía que mis dos hijas y yo estábamos bajo un esquema de protección, ya que estamos en riesgo”, dijo Tamara, aunque aseguró que la protección nunca se implementó.

 

Otro detalle que se conoció es que Kleidymar habría comprado la boleta para la fiesta de Halloween en el bar Before Club, donde se encontraba también Jaime Esteban Moreno. “Mi hija y Juan Carlos se conocieron porque asistían al mismo gimnasio y todos viven en la misma unidad residencial”, agregó su madre.

 

Así ocurrió el asesinato del estudiante de Los Andes, según la Fiscalía

 

La Fiscalía presentó los hechos con base en videos, testimonios y pruebas recolectadas tras el asesinato ocurrido en la madrugada del 31 de octubre. “Los hechos jurídicamente relevantes son los siguientes. El 31 de octubre de 2025, aproximadamente a las 3:25 horas, en la calle 64, número 15, de la ciudad de Bogotá, en vía pública, usted, Ricardo Rafael González, y Juan Carlos Suárez se acercaron a Jaime Esteban Moreno Jaramillo, cuando este se desplazaba en compañía de otro hombre, y en ese momento Juan Carlos Suárez le propinó a Jaime Esteban un puño en la nuca que hizo que cayera al suelo”.

 

La víctima logró levantarse, pero los agresores continuaron con los golpes. “En desarrollo de ese acuerdo concomitante, Juan Carlos Suárez lo golpeó nuevamente, causándole otra caída al suelo. Jaime Esteban logró ponerse de pie, pero en ese momento usted, Ricardo Rafael González, le propinó una patada en la espalda de tal fuerza que lo dejó tendido en el suelo, sin poder levantarse nuevamente”, narró la fiscal.

 

Jaime Esteban Moreno Jaramillo

 

Según la reconstrucción oficial, “aprovechando la situación de indefensión en que lo habrían colocado, ambos continuaron golpeándolo, dirigiendo patadas principalmente a la cabeza, y la agresión se mantuvo pese a que Jaime Esteban presentaba un evidente sangrado abundante por nariz, ojos y boca, así como signos de ahogo con su propia sangre”.

 

Los traumas severos que recibió en cara, cráneo y tórax provocaron la muerte del estudiante poco después de ser trasladado a un centro asistencial. El ataque se habría dado minutos después de asistir a la fiesta conocida como “Relaja la pelvis”, organizada por estudiantes de la Universidad de los Andes.

 

Homicidio agravado: la imputación de cargos y el futuro del caso

 

La Fiscalía le imputó a Ricardo Rafael González Castro el delito de homicidio agravado como coautor, en modalidad dolosa. “Usted, señor Ricardo Rafael González, era consciente de que existió ese acuerdo voluntario con Juan Carlos Suárez, en medio del cual ambos desplegaron acciones idóneas para causar la muerte de Jaime Esteban”, dijo la delegada del ente investigador.

 

La funcionaria dejó claro que ambos sabían que estaban atacando a una persona en estado de indefensión, y que los golpes dirigidos a la cabeza eran potencialmente letales. “Con esta acción vulneraron el bien jurídico tutelado de la vida, sin que para ello existiera alguna justificación legítima”, señaló. 

 

Según lo indicado, González “sabía que golpear a una persona de manera contundente, en estado de indefensión, y además dirigir los golpes hacia una zona vital como la cabeza con el fin de causar la muerte, constituye un comportamiento contrario a derecho y le era exigible que no lo hiciera”.

 

La pena por este delito, tal como se indicó en la audiencia, es de entre 400 y 600 meses de prisión. La investigación sigue en curso y la captura de Kleidymar Fernández Sulbarán podría traer nuevas revelaciones sobre el crimen que hoy enluta a una de las universidades más reconocidas del país.

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