El oscuro pasado del hombre que que golpeó al menor que disparó contra Miguel Uribe Turbay
Fue aplaudido por golpear al sicario, pero su historial encendió las alarmas de las autoridades
2025/06/24
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Redacción
Juan Sebastián Sosa
Lo que al principio pareció un acto de valentía ciudadana ha dado un giro inesperado. Cristian Roberto Copajita Vargas, conocido como “el hombre del saco rojo”, se volvió viral tras golpear con violencia al adolescente que atentó contra el senador Miguel Uribe Turbay. Su intervención fue grabada por varios testigos y celebrada en redes. Pero su pasado empezó a generar dudas.
Copajita aseguró que actuó por instinto, al escuchar los disparos cerca del lugar donde trabaja. Declaró a City TV que no sabía que se trataba de un evento político y que simplemente reaccionó para ayudar. Sin embargo, en el video que circula en redes, se le escucha amenazando con apuñalar al joven que ya estaba reducido.
El video lo muestra golpeando repetidamente al adolescente, incluso cuando este ya estaba esposado. Aunque algunos lo consideraron un héroe espontáneo, las autoridades abrieron una investigación sobre su actuación. Su historial empieza a levantar más preguntas que respuestas.
La Fiscalía ya tiene en la mira su conducta. Además del ataque, se investiga si su reacción está relacionada con algún grupo extremista. La atención ahora no solo está puesta en los autores del atentado contra Uribe, sino también en quien agredió al agresor.
Copajita afirmó que no tiene vínculos con redes criminales. “Solo soy un ciudadano que quería ayudar”, dijo, aunque su pasado indica que ya había tenido problemas con la ley por otras razones.
Entrenamiento militar, multas y un oscuro historial en redes
Las autoridades confirmaron que Cristian Copajita tiene antecedentes por infracciones de convivencia. Entre marzo de 2022 y septiembre de 2023 fue sancionado por portar armas blancas y consumir sustancias psicoactivas en espacios públicos. Las multas que ha recibido suman $1,7 millones.
Pero lo que más ha llamado la atención son sus publicaciones en redes sociales. En ellas se le ve con uniforme militar en la base de Tolemaida. También aparecen imágenes que lo muestran con estética punk, rostro cubierto y símbolos esotéricos como el pentagramatón.
En uno de sus textos más inquietantes, escribe: “Sal maldito demonio, sal ahora mismo, quiero estallar, gritar, explotar, quro (sic) matar quiero Acer (sic) hasta lo que no se debe”. Las imágenes son acompañadas por fotos con baldosas teñidas de rojo y referencias al “Ojo que lo ve todo”.
También ha compartido una insignia de la Escuela de Policía Militar, con referencia al Curso de Orientación Militar Número 21. Esto ha reforzado la versión de que recibió entrenamiento formal, aunque ahora su estilo de vida se aleja de lo institucional.
Copajita, que actualmente trabaja como paseador de perros, ha sido citado por la Fiscalía. En su defensa, explicó que se presentó de forma voluntaria ante el CTI para explicar su actuar y aclarar que no tiene relación con el atentado al senador Uribe.
De la calle a las redes: entre el caos y los mensajes violentos
El caso de Cristian Copajita ha abierto un nuevo frente en la investigación del atentado. Su actuación, primero celebrada, ahora genera controversia. Las imágenes lo muestran como un ciudadano que reaccionó en el caos, pero su pasado pone en duda sus motivaciones.
En redes sociales, además de su faceta militar y radical, Copajita ha compartido mensajes en los que se autodenomina “amo de los canserveros (sic) del infierno” y se presenta como alguien “espiritualmente imperecedero”. Todo esto mientras posa con perros en el barrio Modelia.
Las autoridades ahora buscan determinar si su ataque al menor fue un acto impulsivo o parte de una conducta violenta más amplia. Aunque no hay pruebas de que pertenezca a grupos armados ilegales, su perfil ha despertado sospechas.
En un país marcado por la polarización y la violencia, el caso del “hombre del saco rojo” refleja cómo las narrativas pueden cambiar rápidamente. Lo que se celebró como un acto heroico podría terminar siendo parte de una historia mucho más compleja.
Por ahora, la Fiscalía mantiene la investigación abierta. El país, mientras tanto, sigue con atención cada nuevo detalle que surge sobre uno de los hechos que más ha impactado la agenda política y social de este 2024.