Redacción
Juan Sebastián Sosa
El periodista Rafael Poveda se pronunció este lunes 24 de agosto de 2026 sobre las denuncias anónimas de presunto acoso sexual y laboral publicadas en su contra. En un extenso video, el comunicador cuestionó la forma en que se divulgaron los señalamientos y aseguró que no ha recibido información suficiente para identificar los episodios y responder detalladamente.
En su pronunciamiento, Rafael Poveda sostuvo que no pretende cuestionar el derecho de las mujeres a denunciar, pero reclamó garantías para ejercer su defensa frente a acusaciones que, según contó, corresponden a supuestos hechos ocurridos hace 13, 17 y 20 años. También planteó la posibilidad de que exista una campaña de desprestigio en su contra, aunque reconoció que no tiene elementos para afirmarlo como un hecho.
Como parte de su argumento, Poveda reprodujo dos grabaciones elaboradas, según explicó, por compañeras de trabajo con historias falsas y voces modificadas. Con este ejercicio buscó mostrar cómo, desde su perspectiva, un relato anónimo puede generar conclusiones en la opinión pública antes de que se conozca la versión de la persona señalada.

¿Qué respondió Rafael Poveda a las denuncias de presunto acoso?
Poveda aseguró que el martes 18 de agosto, a las 6:00 p. m., recibió un cuestionario de la Revista Raya con descripciones generales de cuatro supuestos casos de acoso sexual y laboral. De acuerdo con su relato, los hechos señalados habrían ocurrido hace 13, 17 y 20 años.
El periodista afirmó que respondió al cuestionario al día siguiente, a las 08:54 a. m. Según explicó, manifestó que no podía estructurar una defensa responsable sin conocer datos que le permitieran determinar qué episodios concretos le estaban atribuyendo.
Poveda aclaró que su solicitud no estaba dirigida a conocer quiénes eran las denunciantes. “No pedí conocer la identidad de ninguna mujer. Pedí elementos suficientes para poder responder”. Posteriormente, el reportaje fue publicado y el caso también fue abordado por la periodista María Jimena Duzán.
Frente a esa difusión, Poveda cuestionó si existió suficiente contraste antes de presentar las acusaciones ante la opinión pública. “Aquí no estamos hablando de una diferencia de opiniones. Estamos hablando de acusaciones capaces de destruir una reputación”, dijo.
El comunicador insistió en que su reclamo está enfocado en obtener información que le permita responder a los señalamientos. “No estoy pidiendo trato favorable, no estoy pidiendo silencio, no estoy pidiendo que nadie deje de investigar. Estoy pidiendo algo mucho más elemental: que, si se me señala con nombre y apellido, se me permita también conocer suficientemente qué se me atribuye para poder responder con nombre y apellido. Eso no es atacar a las víctimas, es exigir garantías”.
Poveda también se refirió directamente al trabajo de Duzán y planteó una serie de interrogantes sobre el manejo de testimonios anónimos relacionados con hechos ocurridos años atrás.
“María Jimena tiene todo el derecho a investigar, a cuestionarme y a hablar de este caso. Pero yo también tengo derecho a preguntarle algo muy concreto: ¿es suficiente retomar testimonios anónimos de hechos ocurridos hace 13, 17 o 20 años, amplificarlos y presentarlos ante la opinión pública sin tratar de cotejar cuando la persona señalada ha dicho expresamente que no cuenta con información suficiente para identificar los episodios y responderlos de manera seria?”, expresó.
Rafael Poveda usó audios falsos para explicar su cuestionamiento
Otro de los puntos centrales del pronunciamiento fue un ejercicio realizado por Poveda con dos grabaciones. Según explicó, dos compañeras de su trabajo elaboraron testimonios falsos y modificaron sus voces para mostrar cómo un relato podría parecer creíble ante la audiencia.
“Estas grabaciones fueron hechas por dos compañeras de mi trabajo para demostrarme lo fácil que puede ser engañar o confundir a la opinión pública. Las dos son historias completamente falsas y las voces fueron modificadas. ¿Qué significa esto? Que una voz modificada y una historia creíble pueden llevarnos rápidamente a formar una conclusión incluso antes de conocer el contexto o escuchar a la persona señalada”, indicó.
Con este ejercicio, el periodista centró su argumento en los riesgos que, según su posición, existen cuando una acusación anónima llega al debate público sin que la persona señalada cuente con información suficiente para controvertirla.
Poveda llevó el planteamiento a un escenario hipotético relacionado con adolescentes. “Me parece que aquí se está sentando un precedente muy peligroso. ¿Qué pasa si a su hijo de 15 o 16 años en el colegio le inventan una grabación como esta, que también es ficticia?”. En ese momento reprodujo otro audio ficticio para ilustrar su argumento.

Luego extendió el ejemplo a otros escenarios personales y laborales. “Pero vamos más allá. Pensemos que mañana no se trate de un estudiante de bachillerato o de universidad, sino su esposo, su hermano o su papá, a quien quieran sacar de su camino en su sitio de trabajo. El modus operandi podría ser el mismo”, cuestionó.
El periodista aclaró, sin embargo, que su posición no busca desconocer la importancia de las denuncias de las mujeres. Por el contrario, aseguró que ese avance debe coexistir con garantías para las personas señaladas.
“El periodismo tiene una responsabilidad enorme con las mujeres que durante demasiado tiempo tuvieron miedo de denunciar. Ese avance en nuestra sociedad es demasiado importante como para retroceder, pero protegerlo no exige abandonar otros principios esenciales como la presunción de inocencia, el contraste, el derecho a controvertir, el derecho a defenderse y, sobre todo, la búsqueda de la verdad”, indicó.
¿Por qué Rafael Poveda habló de una posible “campaña de difamación”?
Durante otra parte de su pronunciamiento, Poveda contó que algunos colegas le manifestaron que percibían “algo más grande” detrás de las publicaciones relacionadas con las denuncias. Según relató, le plantearon la posibilidad de que exista una campaña de difamación y desprestigio.
El periodista fue enfático en que no puede presentar esa hipótesis como una certeza. “Yo no tengo elementos para afirmarlo como un hecho”, dijo en respuesta a estos nuevos audios.
Aun así, afirmó haber detectado en comentarios de perfiles creados recientemente la expresión “Cuando el río suena...”. Para Poveda, la repetición de señalamientos puede terminar generando una percepción pública sobre una persona incluso antes de que exista una conclusión sobre los hechos.
“No olviden que una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”, recordó el periodista, quien se había apartado del foco público por el terremoto que sacudió al país y que lo llevó a desplegar su trabajo en Cali.
De esta manera, Poveda situó su defensa en dos puntos: sostuvo que deben mantenerse los espacios para que las mujeres puedan denunciar y, al mismo tiempo, reclamó condiciones que le permitan conocer suficientemente las acusaciones y responderlas.
El periodista cerró su pronunciamiento con una advertencia sobre las consecuencias que, según considera, puede tener este tipo de situaciones para cualquier persona señalada públicamente. “Hoy me toca a mí estar en el centro de esta discusión. Mañana puede ser usted”.
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