Redacción Angélica González

El sangrado en las encías es uno de los síntomas principales que alerta un problema en la salud bucodental. Esto es cada vez más común, principalmente en las últimas tres décadas.

 

Este tipo de situaciones se puede presentar por una mala o inadecuada higiene bucal, la cual también puede generar otras condiciones complicadas como acumulación de caries y mal aliento.

 

El sangrado de encías, también conocido como gingivitis va en aumento alrededor del mundo. Según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca de 3.500 millones de personas en todo el mundo se ven afectadas por enfermedades bucodentales.

 

Según Medline Plus, la causa principal de la gingivitis es la acumulación de placa en la línea de la encía, lo que provoca que estas se inflamen.

 

Cuando la placa no se retira, se endurece y se convierte en sarro, lo que hará que el sangrado aumente y la situación evolucione a una enfermedad del hueso mandibular conocida como periodontitis.

 

¿Qué hacer para prevenir y frenar el sangrado?

 

Los especialistas recomiendan visitar al dentista al menos una vez cada seis meses para lograr remover la placa y el sarro. Otra de las recomendaciones es cepillarse los dientes con suavidad al menos dos veces al día, aunque lo ideal es hacerlo después de cada comida.

 

Asimismo, es importante el huso del hilo dental dos veces al día para prevenir la acumulación de placa y evitar que se convierta en sarro.

 

Además, existen algunos enjuagues bucales diseñados especialmente para combatir la inflamación de las encías. Otros dentistas pueden recomendar enjuagues con agua oxigenada.

 

Por otro lado, si le diagnosticaron sangrado de encías por falta de vitaminas, tome todos los suplementos vitamínicos que le recomiende su médico y evite el uso de aspirina.

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