Redacción
Juan Sebastián Sosa
El actor estadounidense Eric Dane, conocido por sus papeles en las series Grey's Anatomy y Euphoria, murió este jueves 19 de febrero a los 53 años, menos de un año después de revelar que le diagnosticaron esclerosis lateral amiotrófica (ELA).
Dane interpretó al patriarca Cal Jacobs en la exitosa producción de HBO Euphoria. Antes de eso, fue especialmente reconocido por dar vida al doctor Mark Sloan, apodado por sus compañeras de hospital como “McSteamy”, en el drama médico Grey's Anatomy.
“Con gran pesar, compartimos que Eric Dane falleció este jueves por la tarde tras una valiente batalla contra la esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Pasó sus últimos días rodeado de amigos cercanos, su esposa y sus dos hijas, Billie y Georgia, quienes eran el centro de su vida”, señala el comunicado de su publicista.
“A lo largo de su lucha contra la ELA, Eric se convirtió en un defensor activo de la concientización y la investigación, decidido a marcar la diferencia para otros que enfrentan la misma enfermedad. Será profundamente extrañado y siempre recordado con cariño. Eric adoraba a sus seguidores y está eternamente agradecido por las muestras de cariño y apoyo recibidas. La familia ha pedido privacidad mientras atraviesan este difícil momento”, añade.
En el texto se agrega que el actor pasó sus últimos días rodeado de amigos, de su esposa, la también actriz Rebecca Gayheart, y de sus dos hijas, Billie y Georgia, quienes “eran el centro de su mundo”. Dane había anunciado en 2025 que vivía con ELA, también conocida como la enfermedad de Lou Gehrig.

¿Qué es la ELA y cómo afecta al cuerpo?
Según Mayo Clinic, la esclerosis lateral amiotrófica, llamada ELA, es una enfermedad del sistema nervioso que afecta las neuronas del cerebro y la médula espinal. La ELA hace perder el control muscular y empeora con el tiempo. La ELA también se llama enfermedad de Lou Gehrig, por el jugador de béisbol al que se le diagnosticó esta enfermedad.
La Sociedad Española de Neurología (SEN) explica que la ELA es una enfermedad degenerativa que afecta a las neuronas motoras, responsables del control de los músculos voluntarios. Esto provoca debilidad muscular progresiva, que avanza hasta la parálisis y se extiende de unas partes del cuerpo a otras.
La ELA a menudo comienza con espasmos y debilidad muscular en un brazo o pierna, dificultad para tragar o para hablar. Llega un momento en que afecta el control de los músculos para moverse, hablar, comer y respirar. No hay cura para esta enfermedad mortal.

En el caso de Eric Dane, inicialmente tuvo una pérdida de sensibilidad en su mano y luego presentó afectaciones en el control de su brazo derecho, lo que marcó un deterioro progresivo en su salud en cuestión de meses.
“Mi lado izquierdo funciona, mi lado derecho ha dejado de funcionar por completo. Siento que quizás en un par de meses más tampoco podré tener la mano izquierda. Es preocupante”, explicó entonces en el programa Good Morning America.
Los síntomas de la ELA: señales que pueden pasar desapercibidas
Los síntomas de la ELA varían de una persona a otra y dependen de las células nerviosas afectadas. La enfermedad suele comenzar con debilidad muscular que se extiende y empeora con el tiempo.
Entre los síntomas se encuentran dificultad para caminar o realizar actividades diarias, tropezones y caídas frecuentes, debilidad en piernas, pies o tobillos, así como torpeza en las manos.
También pueden presentarse dificultad para hablar o tragar, calambres y espasmos musculares en brazos, hombros o lengua, así como cambios en el pensamiento o comportamiento.
Con el tiempo, los músculos se debilitan a medida que mueren más células nerviosas. Esto termina afectando funciones básicas como la masticación, la deglución, el habla y la respiración.
Generalmente, no hay dolor en las primeras etapas y la ELA no suele afectar el control de la vejiga ni los sentidos como el gusto, el olfato, el tacto o el oído.

Las causas de la ELA y el caso de Eric Dane
La ELA afecta las neuronas motoras, que son las células nerviosas que controlan los movimientos voluntarios de los músculos, como caminar o hablar. Existen neuronas motoras superiores, que van del cerebro a la médula espinal, e inferiores, que conectan la médula con los músculos.
La enfermedad hace que ambos grupos de neuronas se deterioren progresivamente y mueran. Cuando estas células se dañan, dejan de enviar señales a los músculos, que pierden su capacidad de funcionar.
En aproximadamente el 10 % de los casos se puede identificar una causa genética. En el resto, la causa exacta sigue siendo desconocida y los investigadores estudian una posible interacción entre genes y factores ambientales.
En el verano boreal pasado, Eric Dane dijo en el programa Good Morning America que su diagnóstico le hizo sentir “enojado”. “Porque, ya sabes, mi padre me fue arrebatado cuando yo era pequeño”, señaló entonces. “Y ahora hay muchas posibilidades de que yo también les sea arrebatado a mis hijas cuando todavía son muy jóvenes”.
La muerte del actor no solo deja un vacío en la televisión y el cine, sino que también vuelve a poner sobre la mesa la importancia de la investigación y la concientización sobre una enfermedad que, hasta hoy, no tiene cura.
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