Redacción Juan Manuel Capera

La mayoría de personas suelen tomarse las pastillas de medicamentos con un poco de agua. Algunos, un poco más descomplicados lo hacen sin ningún líquido. Sin embargo, otras personas usan la estrategia de ingerir la pastilla con otra bebida como un jugo o una gaseosa.

 

Sin embargo, esta última práctica puede resultar contraproducente, y traer más perjuicios que beneficios.

 

Una investigación divulgada en la revista científica 'Saudi Pharmaceutical Journal', dirigida por May Almukainzi, reveló que la mayoría de los líquidos distintos al agua tienen un impacto considerable en el tiempo y el proceso de descomposición de los medicamentos, ya sea en forma de píldoras o cápsulas, una vez ingeridos en el cuerpo.

 

La investigación empleó cinco bebidas habituales en Arabia Saudita: Coca-Cola, café arábigo, jugo de naranja, suero de leche y una bebida energizante.

 

Según la explicación proporcionada por la revista 'Business Insider', cualquier alteración en los tiempos de disolución no debe subestimarse. Por ejemplo, si una pastilla se disuelve más rápido de lo previsto, podría resultar en una absorción insuficiente por parte del cuerpo, anulando por completo los efectos del fármaco.

 

“Las bebidas puestas a prueba no deben usarse como sustituto del agua a la hora de ingerir medicamentos. A los pacientes se les deben advertir los efectos negativos de consumir bebidas diferentes al agua junto a productos terapéuticos”, aclara el resumen del artículo.

 

“Es necesario un incremento en la concientización de la interacción entre los fármacos y las bebidas”, concluye el mismo resumen.

 

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