Redacción Julián Dussán Bonilla

¿Una infección puede transformarse en un cáncer? La respuesta a esta pregunta no es sencilla y encierra una compleja interacción entre virus, bacterias, nuestro sistema inmunológico y el ADN de las células.

 

Algunos microorganismos, como ciertos virus y bacterias, tienen la capacidad de alterar el ADN de las células. Al introducir su propio material genético o al provocar daños en el ADN, pueden desencadenar una serie de cambios que, a largo plazo, pueden conducir al desarrollo de un cáncer.

 

No obstante, hay cuatro infecciones que, si bien no son tan simples, podrían terminar desembocando en un cáncer.

 

Las infecciones que pueden terminar en cáncer, según estudio

 

Virus del papiloma humano: es una infección de transmisión sexual muy común que afecta tanto a hombres como a mujeres.

 

Existen más de 100 tipos diferentes de VPH, algunos de los cuales pueden causar verrugas genitales, mientras que otros pueden aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de cuello uterino, vulva, vagina, ano, pene, garganta y orofaringe. 

 

La vacuna contra el VPH es la forma más efectiva de prevenir la infección. Se recomienda que los niños y niñas se vacunen antes de iniciar su vida sexual, pues protege contra los tipos de VPH que causan la mayoría de los cánceres relacionados con este virus.

 

Hepatitis B y C: son enfermedades infecciosas que afectan principalmente al hígado. Ambas se transmiten a través de la sangre y otros líquidos corporales. La hepatitis B también puede transmitirse de madre a hijo durante el embarazo o el parto.

 

Ambas pueden causar inflamación en el hígado y luego podría desencadenar una cirrosis e incluso un cáncer de hígado, pero, por fortuna, se pueden evitar.

 

Ambas enfermedades se pueden tratar con medicamentos antivirales, pero la prevención sigue siendo la mejor estrategia. Las medidas preventivas incluyen la vacunación contra la hepatitis B, la práctica de sexo seguro, evitar compartir agujas y otros objetos punzantes, y realizarse pruebas de detección regularmente.

 

H. Pylori: es una bacteria que coloniza la mucosa del estómago. Es extremadamente común, infectando a más de la mitad de la población mundial. Aunque muchas personas infectadas no presentan síntomas, la H. pylori puede causar gastritis, úlceras pépticas y, en casos más graves, cáncer de estómago.

 

Esta bacteria es capaz de sobrevivir en el ambiente ácido del estómago gracias a enzimas que neutralizan el ácido. La infección por H. pylori suele adquirirse durante la infancia y se transmite de persona a persona, principalmente por contacto directo con saliva, vómito o heces.

 

El tratamiento de la infección por H. pylori generalmente implica una combinación de antibióticos y medicamentos para reducir la producción de ácido estomacal.

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