Redacción
Angélica González
La demencia en esencia es un grupo de síntomas que afectan la memoria, el pensamiento y las habilidades sociales. La gravedad es tal que interfiere en la vida cotidiana de la persona que la padece.
Según estudios, actualmente más de 55 millones de personas en el mundo padecen demencia y al menos el 60% vive en países de ingresos medianos y bajos. Además, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año hay casi 10 millones de casos nuevos.
Por su parte, la Clínica Mayo indica que esta no es una enfermedad específica; no obstante, existen varias enfermedades que pueden provocar demencia. Ahora bien, pese a que suele estar asociada con la pérdida de memoria, hay que hacer hincapié en que hay varias causas de la pérdida de memoria y no quiere decir que se trate de demencia.
Semión Golosheikin, investigador principal del Instituto de Actividad Nerviosa de la Academia de Ciencias de Rusia, señala que, pese a que todavía no hay métodos eficaces para el tratamiento de la demencia, sí existen maneras de prevenir la aparición de esta enfermedad.
¿Por qué da la demencia?

Golosheikin explica en un artículo de la revista Sputnik que las causas de la demencia poder ir desde enfermedades neurodegenerativas, lesiones infecciosas o traumatismos cerebrales, hasta trastornos metabólicos y ciertas deficiencias vitamínicas.
Una de las causas más comunes de la demencia progresiva en adultos mayores es el Alzheimer. Según explica la Clínica Mayo, los síntomas pueden variar. No obstante, entre los más frecuentes están la confusión o desorientación, dificultad para la coordinación y las funciones motoras, así como razonar o resolver problemas, aunado a la dificultad para comunicarse o encontrar palabras.
Asimismo, la principal causa de la demencia es el daño o la pérdida de las células nerviosas y sus conexiones en el cerebro. “En función del área del cerebro dañada, la demencia puede tener un impacto diferente en las personas y provocar diferentes síntomas”, dice la Clínica Mayo.
Por otra parte, hay algunos factores de riesgo de padecer demencia; tales como la edad, los antecedentes familiares y padecer síndrome de Down.
¿Cómo prevenir la demencia?
De acuerdo con el neurólogo Flavio Mercado, citado por el portal Hospital de Clínicas, hay medidas de prevención que reducen el daño neuropatológico -depósito de proteínas, inflamación o vascular- y mantienen o incrementan la reserva cognitiva, que es la capacidad del cerebro para tolerar mejor los efectos asociados a la demencia.
Aquí es clave tener una presión arterial sistólica dentro de los valores normales, reducción a la exposición a la contaminación del aire y el humo del tabaco, prevenir las lesiones o traumatismos en la cabeza, el abuso de alcohol, llevar un estilo de vida saludable y mantenerse activo físicamente.
Todo esto sin dejar de lado los tratamientos para la depresión, en caso de tenerla y prevenir el aislamiento social.
Señales para tener en cuenta después de los 50 años
De manera general, la edad es crucial entre los factores de riesgo de padecer demencia. De acuerdo con la Clínica Mayo, en personas de 50 años o más que tuvieron una lesión cerebral por traumatismo, el riesgo de padecer demencia o enfermedad de Alzheimer es mayor.
Daniella Vallone, la medica y experta, hace énfasis en cinco conductas a las que hay que prestarles atención en personas mayores de 50 años y que serían alertas de posibles signos de demencia o enfermedades asociadas.
Estas son las conductas:
Apatía: es una disminución del interés, la motivación y el impulso.
Desregulación afectiva: es un individuo que experimenta desregulación afectiva puede desarrollar tristeza o inestabilidad del estado de ánimo, pero también volverse más ansiosa o preocupada por determinados acontecimientos o por recibir visitas.
Falta de control de los impulsos: el descontrol de impulsos implica una incapacidad para retrasar la gratificación. Una persona con descontrol de impulsos puede volverse agitada, agresiva, irritable, temperamental, discutir mucho o frustrarse con facilidad.
Inadecuación social: la inadecuación social se refiere, principalmente, a la dificultad para adherirse a las normas sociales en las interacciones con los demás.
Percepciones o pensamientos anormales: una persona con percepciones o pensamientos anormales puede sospechar de las intenciones de los demás o pensar que otros planean hacerle daño o robarle sus pertenencias. También puede describir que escucha voces o habla con personas imaginarias, y actuar como si viera cosas que no existen.
¿Cómo se puede prevenir la demencia?
Estas son algunas actividades que denominan de ‘prevención activa’ que pueden contribuir en la reducción del riesgo de demencia:
Estudiar: el entrenamiento cognitivo (ejercicios mentales con papel y lápiz o computacionales) retrasa el deterioro en esta área y la demencia en la vejez.
Alimentarse bien: el consumo de vegetales, frutas y alimentos con bajo contenido de azúcar, granos, pescado y grasas saludables reduciría el riesgo.
Evitar los traumatismos de cráneo: aconsejan siempre usar el cinturón de seguridad, cuidarse durante el deporte y controlar la coordinación corporal.
Realizar actividad física: el ejercicio regular es factor protector. Brinda beneficios cardiovasculares y más oxígeno a las neuronas, además de reducir elementos tóxicos en el cerebro.
Cuidar la salud cardiovascular: múltiples terapias (farmacológicas o no) ayudarían a atenuar el impacto de las enfermedades cardiovasculares.
Mantener una vida social activa: es un desafío para el cerebro y protege contra la demencia. Por el contrario, la soledad sería un factor potenciador.
No fumar y dormir bien: el tabaquismo incrementaría el deterioro cognitivo, así como la falta constante de sueño.
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