Redacción
Juan Sebastián Sosa
El reconocido comediante Juan Ricardo Lozano, conocido como “Alerta”, contó en una entrevista cómo se produjo su salida de Sábados Felices, programa en el que estuvo durante 27 años. Su retiro, ocurrido en 2018, no solo sorprendió a la audiencia, también generó un proceso legal que todavía sigue en curso.
En diálogo con el programa Qué hay pa’ dañar del Canal RCN, Lozano reveló que sus roces con las directivas de Caracol se dieron por su constante defensa de los derechos laborales. Según explicó, su postura crítica y hasta sindicalista lo convirtió en una figura incómoda dentro del canal.
“Yo me volví como un sindicalista en Caracol y creo que eso no les gustó a los ejecutivos. Yo tenía roces todo el tiempo con las directivas de Caracol por nuestros derechos”, explicó. Para el humorista, su actitud de reclamar y exigir mejores condiciones para sus compañeros marcó el inicio de su salida.
Lozano aseguró que su despido no se dio por falta de talento o problemas con la audiencia, sino por su posición frente a lo que consideraba injusticias. Aseguró que alzó la voz en múltiples ocasiones y que, aunque era consciente de las consecuencias, no podía quedarse en silencio.
La decisión de Caracol de no renovarle contrato en 2018 fue, según su versión, una represalia directa por esos reclamos. Para él, se trató de un castigo por no alinearse con las directivas.

Los roces con el canal y el punto de quiebre
Durante la entrevista, Lozano detalló varios momentos que lo enfrentaron a la producción de Caracol. Uno de ellos ocurrió cuando defendió a un grupo de jóvenes extras que no habían recibido almuerzo durante una grabación.
“El vaso que llenó la copa fue cuando defendí a una niña de los extra a la que no le habían dado almuerzo. Es más, los muchachos que estaban ahí estaban arrodillados comiendo y yo pero, ¿cómo así una empresa de estas, cómo no va a tener unas sillas para darles a los extras? Y los chinos ahí sentados comiendo en el piso”, relató.
El humorista contó que intervino directamente y pidió que los extras fueran llevados a un restaurante para que pudieran comer dignamente. Esa actitud lo llevó a discutir con el encargado de coordinar a los extras, quien lo enfrentó en plena grabación.
“Me enfrasqué con ese man y le dije que eso era público, que ahí podía entrar cualquiera porque no era solo para los artistas. Entonces le hice caso omiso a la vaina y me llamaron la atención”, recordó Lozano.
Ese fue uno de los episodios que, según él, marcó el deterioro de su relación con el canal. Desde ese momento, asegura, quedó visto como alguien problemático que cuestionaba la forma en que se manejaban las grabaciones.
Otro de los episodios que contó es que él venía advirtiendo que no pusieran sillas en la parte alta porque alguien se podía caer. “Preciso, estaban ahí sobándole la espalda a una pelada y alguien me llamó para grabar, pero yo le dije que ‘estaba atendiendo una demanda’. Hasta ahí llegué, me llamaron y chao”.
El activismo laboral que incomodó a Caracol
Además de los incidentes puntuales, Lozano explicó que su inconformismo se extendía a temas estructurales del programa. Una de sus batallas más recordadas fue lograr que las grabaciones de Sábados Felices se hicieran en dos días y no en uno solo.
“Nosotros grabábamos el programa en un solo día, yo fui el que logré que lo pasaran a dos días. Nosotros entrábamos como a las 6 y yo, personalmente, que era el primero que llegaba y el último que salía, me iba a las 2 o 3 de la mañana. Todo lo grababan en un solo día para ajustarse al presupuesto”, afirmó.
Para el humorista, ese cambio fue un avance importante, pues evitaba las largas jornadas de trabajo que afectaban tanto a artistas como a técnicos. Sin embargo, este tipo de reclamos lo convirtieron en una figura incómoda para las directivas.

En la entrevista resumió que su defensa constante de mejores condiciones lo terminó etiquetando como un problema. “Me volví un problema para el canal”, reconoció con franqueza.
Su postura lo llevó a entrar en varias discusiones con ejecutivos, pero asegura que lo hizo convencido de que estaba defendiendo derechos básicos.
El proceso judicial tras su despido
En 2018, el canal decidió no renovarle contrato y Lozano considera que esa fue una represalia directa por su activismo laboral. “No aparece mi contrato en el 2018, yo considero que era una represalia por todo lo que venía haciendo”, dijo.
El comediante decidió llevar su caso a los estrados judiciales y actualmente ya se encuentra en segunda instancia. Según él, el proceso va a su favor y solo falta una última etapa en casación.
“Ya vamos en la segunda instancia y vamos ganando el proceso, nos falta solamente un piso, que es la casación”, explicó.
Este fallo, aunque todavía no es definitivo, representa un precedente importante en el ámbito laboral televisivo colombiano, ya que reconoce la validez de los reclamos de trabajadores bajo figuras contractuales especiales.
Lozano insistió en que, más allá de lo económico, lo valioso del proceso es que se reconozcan derechos que podrían beneficiar a muchos otros trabajadores del medio.
El dolor de dejar Sábados Felices
Aunque continúa su carrera en otros escenarios, Lozano confesó que su salida de Sábados Felices fue dolorosa. Después de 27 años de trayectoria en el programa, reconoció que el final no fue como lo esperaba.
“Me dolió mucho haber salido del canal de esa manera”, expresó. Para él, la despedida no solo representó la pérdida de un trabajo, sino también de un espacio donde construyó una parte fundamental de su vida profesional.
Hoy, su caso sigue en los tribunales, pero también en la memoria de los colombianos que lo identifican como uno de los humoristas más recordados del programa.
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