Redacción Juan Sebastián Sosa

Durante los partidos de la Selección Colombia, muchas oficinas en el país se llenan de camisetas, emoción y una costumbre muy popular: las pollas futboleras. Son vistas como una forma de integración y diversión entre compañeros, pero lo que pocos saben es que esta práctica podría traer serias consecuencias legales.

 

Las pollas futboleras son dinámicas en las que un grupo de personas predice el marcador de un partido, aporta dinero y quien más se acerque al resultado final se lleva la “bolsa” como premio. En muchas oficinas, esta práctica se repite en cada torneo importante.

 

Participar en estas apuestas informales puede parecer inofensivo, pero está expresamente prohibido en el Código Sustantivo del Trabajo. Esta normativa establece los deberes y prohibiciones que deben respetar los trabajadores en Colombia, y una de ellas incluye la organización de colectas, rifas o cualquier tipo de propaganda dentro de la empresa.

 

Aunque muchas veces se hagan con fines recreativos, la ley no hace excepciones. Y el hecho de realizar o promover una polla futbolera, incluso por un partido de la Selección, puede ser considerado como una falta grave.

 

Así lo confirma el artículo 60 del Código Sustantivo del Trabajo, que prohíbe expresamente ese tipo de actividades dentro del lugar de trabajo. Esta disposición ha generado debate, especialmente en temporadas donde el ambiente futbolero es más fuerte que nunca.

 

Pero, más allá de la costumbre, la norma existe y tiene implicaciones claras: puede ser usada por el empleador para justificar un despido con justa causa si el trabajador infringe esta regla.

 

Selección Colombia se clasificó al Mundial del 2026

 

¿Por qué lo pueden despedir por hacer pollas futboleras?

 

Lo que parece una apuesta entre amigos, según la legislación laboral colombiana, puede convertirse en una infracción. El artículo 60 del Código Sustantivo del Trabajo especifica que “hacer colectas, rifas y suscripciones o cualquier clase de propaganda en los lugares de trabajo” está prohibido.

 

Esto convierte a las pollas futboleras en una actividad riesgosa dentro del entorno laboral. Aunque sean organizadas sin mala intención, y con la idea de mejorar el ambiente entre compañeros, la ley no lo permite.

 

La gravedad del asunto radica en que estas acciones pueden encajar en el artículo 62, el cual establece causales de despido con justa causa por la violación de normas internas o del propio código laboral. En este sentido, promover una polla podría ser motivo suficiente para la terminación inmediata del contrato.

 

Selección Colombia

 

“Cualquier violación grave de las obligaciones o prohibiciones especiales que incumben al trabajador de acuerdo con los artículos 58 y 60 del Código Sustantivo del Trabajo” es causal válida para que el empleador actúe, dice el código.

 

En resumen: no importa si lo hace por diversión, si todos están de acuerdo o si es tradición en la oficina. Hacer una polla futbolera en el trabajo puede costarle el empleo.

 

Esto dicen los artículos 58 y 60 del Código Sustantivo del Trabajo

 

El artículo 58 enumera las obligaciones que todo trabajador debe cumplir. Entre ellas se encuentran: acatar las instrucciones del empleador, cuidar los instrumentos de trabajo, guardar la moral en las relaciones laborales y observar las normas de seguridad.

 

Además, señala que el empleado debe colaborar en casos de emergencia y mantener la confidencialidad de la información del empleador. Todas estas obligaciones buscan garantizar un entorno laboral respetuoso, organizado y seguro.

 

El artículo 60, por su parte, detalla las prohibiciones, y es aquí donde se menciona de manera específica la organización de actividades como rifas, colectas o propagandas dentro del espacio laboral.

 

En su numeral 6 se establece con claridad: “Se prohíbe a los trabajadores hacer colectas, rifas y suscripciones o cualquier clase de propaganda en los lugares de trabajo”. Este artículo no distingue entre motivos personales, sociales o recreativos: simplemente lo prohíbe.

 

Por eso, incluso si la intención es animar el ambiente durante un partido de la Selección, esta práctica sigue siendo contraria a la ley laboral. El desconocimiento no exime de la falta.

 

Es importante que los trabajadores conozcan estas normas y las empresas las comuniquen con claridad. Evitar estas situaciones protege tanto a la organización como al empleado.

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