Redacción
Juan Sebastián Sosa
La muerte de tres integrantes de la familia Canro Martínez en un hotel de San Andrés sigue generando conmoción y preguntas sin respuesta. El pasado 11 de julio, Tito Nelson Martínez Hernández, su esposa Viviana Andrea Canro Zuluaga y su hijo de cuatro años, Kevin Martínez, fueron encontrados sin vida en la habitación que ocupaban durante sus vacaciones en la isla.
Orlando Canro, padre de Viviana y abuelo del menor, fue quien encontró la escena que lo marcó para siempre. Esa mañana, como había hecho el día anterior su hija, decidió llevarles café. Al no obtener respuesta tras varios llamados a la puerta, acudió a la recepción para pedir ayuda y finalmente lograron abrir la habitación.
Lo que encontró adentro fue devastador: los tres cuerpos sin signos de vida, un ambiente cargado de un fuerte olor y rastros de vómito que hacían evidente que algo terrible había sucedido en ese lugar. Desde ese momento, el abuelo se convirtió en la voz más firme en exigir claridad sobre las causas de la tragedia.

“No puedo borrar esa imagen”: el doloroso relato del abuelo sobre el hallazgo
En entrevista con el medio local Open San Andrés, Orlando compartió detalles de lo ocurrido. Según su relato, la habitación estaba impregnada de un olor insoportable, el mismo que días antes su hija había denunciado al solicitar un cambio de habitación por problemas de insalubridad. Sin embargo, su queja no fue atendida.
Incluso una persona que entró a la habitación después de abrirla no soportó el hedor y salió rápidamente. Este detalle, según el abuelo, podría ser clave para entender lo que sucedió. “Ese olor no era normal. Allí había algo que estaba mal desde días atrás”, aseguró.
Canro también mencionó un detalle inquietante: cerca del baño había vómito, lo que sugiere que una de las víctimas intentó moverse antes de fallecer. “Mi hija debió intentar llegar al baño o ayudar a su hijo… algo sintió. Quedó ahí, como resbalada entre el vómito”, relató.
El abuelo, visiblemente afectado, ha pedido que la investigación profundice en estos elementos para esclarecer de una vez por todas las causas de la muerte de su familia.

Lo que reveló la autopsia: el estómago del niño estaba vacío
Días después del hallazgo, gracias a su insistencia, Orlando recibió información preliminar de las autopsias realizadas en Medicina Legal. Según le contaron, en el cuerpo del pequeño Kevin no encontraron restos de alimentos ni sustancias extrañas. “Me dijeron que el estómago del niño estaba vacío”, confesó.
En el caso de Viviana, su hija, la autopsia tampoco arrojó hallazgos anormales ni signos de violencia. Sin embargo, en el cuerpo de Tito Nelson, el yerno, los médicos forenses detectaron el corazón inflamado y los riñones hinchados, posiblemente relacionados con su condición de hipertenso.
“Fue lo único raro que vieron en los cuerpos”, afirmó Orlando. Aun así, la familia espera el informe completo de Medicina Legal y un segundo reporte que está siendo preparado en Bogotá para obtener una explicación definitiva.
La ropa de las víctimas: una posible pista clave en la investigación
Otro detalle que podría resultar relevante es la ropa que las víctimas llevaban puesta el día de la tragedia. Orlando contó que tiene en su poder una bolsa con las prendas, las cuales conservan un fuerte olor que él considera sospechoso.
“Ese olor aún está en la ropa. Yo creo que ahí puede estar la respuesta”, afirmó, pidiendo que las autoridades analicen las prendas como parte de la investigación. Según él, el aroma es tan penetrante que podría estar relacionado con la sustancia que causó la tragedia.
Hasta ahora, las autoridades no han confirmado si este elemento fue recibido oficialmente como evidencia, pero la familia insiste en que debe ser analizado a fondo.
La ropa, el ambiente enrarecido de la habitación y las quejas previas por insalubridad son piezas de un rompecabezas que aún no se ha podido armar.
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