Redacción
Juan Sebastián Sosa
Cada 7 de diciembre, Colombia se llena de luz, esperanza y tradición con la celebración del Día de las Velitas. Esta fiesta marca el inicio de la temporada navideña y reúne a familias enteras para compartir alrededor de un ritual cargado de simbolismo. Las calles, parques y hogares se iluminan con faroles, linternas y velas de todos los colores. Pero más allá del espectáculo visual, este evento tiene una profunda raíz espiritual, cultural y religiosa.
Esta celebración tan arraigada en la identidad colombiana conmemora la vigilia de la Inmaculada Concepción de la Virgen María. La fecha fue establecida oficialmente en 1854, cuando el papa Pío IX proclamó el dogma de la Inmaculada. Desde entonces, encender velas la noche del 7 se volvió costumbre. Aunque nació de una tradición religiosa católica, hoy en día personas de diversas creencias participan del acto.
Las familias prenden veladoras en entradas, balcones o patios, muchas veces pidiendo deseos o agradeciendo por lo vivido durante el año. También se organizan eventos comunitarios, festivales de luces y concursos de faroles en distintos municipios del país. Pueblos como Villa de Leyva, Corrales, Quimbaya y Medellín viven esta fecha con especial entusiasmo.
Según el Archivo de Bogotá, esta tradición pudo haber sido traída por los españoles y adaptada con el tiempo a las costumbres locales. Incluso se han sumado elementos modernos como dibujos, mensajes y motivos políticos en las velas o faroles. El acto, sin embargo, sigue siendo un símbolo de unidad, gratitud y buenos deseos.
Encender una vela el 7 de diciembre va más allá de lo decorativo. Es una oportunidad para cerrar ciclos, renovar propósitos y dar la bienvenida a un nuevo año con esperanza.

¿Qué representa el color de cada velita?
En Colombia, cada color tiene un significado especial en la Noche de las Velitas. Estos colores no son elegidos al azar, sino que cada uno se relaciona con un deseo, una intención o una energía que se busca atraer. A continuación, le compartimos los más usados y lo que representan.
La vela blanca representa armonía y paz. Es la más común y se enciende para promover la tranquilidad en el hogar.
La roja simboliza amor, pasión y fortaleza emocional, especialmente en relaciones personales.
La amarilla está asociada con la prosperidad económica y la creatividad, ideal para quienes buscan éxito en proyectos o trabajo.
El color azul se vincula con la armonía familiar, la comunicación y la unión.
La vela verde simboliza salud y esperanza, una elección común para pedir bienestar físico y emocional.
La vela rosada refleja gratitud y estabilidad emocional.
La naranja atrae energía, vitalidad y buenos viajes.
Por su parte, la morada ayuda a la renovación personal.
La café representa fuerza y determinación.
Cada persona puede encender una vela con base en lo que espera del nuevo año. También es válido encender varias velas si se desea atraer diferentes energías. Lo importante es que el acto se realice con intención y conexión emocional.
Aunque no hay un número estricto, muchas familias encienden 12 velas, representando cada mes del año, como forma de agradecimiento. Otros encienden 7, por ser el día de la celebración, o 8, en honor a la Inmaculada Concepción.
Este ritual ha evolucionado, pero el simbolismo sigue intacto. Las velas siguen siendo una forma de comunicación con el universo y un acto de fe colectiva.

El altar de velitas: energía positiva para el nuevo año
Para muchos hogares, el altar de velitas se convierte en un espacio especial lleno de simbolismo durante esta noche. No se trata solo de prender velas, sino de crear un rincón que refleje prosperidad, gratitud y buena energía. En este altar se incluyen velas, flores, faroles y elementos como monedas, frutas o granos de arroz.
Este rincón no es solo decorativo: es un acto de intención. Las personas lo preparan como una forma de manifestar sus metas, dar gracias por lo vivido y visualizar lo que desean atraer. Se cree que al prender velas con elementos de abundancia alrededor, se activa un canal de energía positiva.
La gratitud es clave en este ritual. Por eso, muchas familias aprovechan para dar gracias por lo logrado durante el año y hacer votos de prosperidad. Compartir este momento fortalece los vínculos familiares y permite tener un momento de conexión espiritual antes del bullicio navideño.

La elaboración del altar puede ser sencilla o elaborada, lo importante es que refleje las intenciones y esté cargado de emociones sinceras. Muchas personas acompañan este momento con oraciones, música tranquila o pensamientos positivos.
En medio de la rutina diaria, este ritual ofrece una pausa para enfocarse en lo que realmente importa: la paz, la unión familiar y los buenos deseos.
Ritual de liberación: dejar atrás lo que ya no sirve
Uno de los actos más significativos durante el Día de las Velitas es el ritual de liberación. Este consiste en escribir en un papel todas las cargas, emociones o situaciones negativas que se desean dejar atrás. Luego, el papel se quema con la llama de una vela blanca, símbolo de purificación.
Este proceso permite cerrar ciclos de forma consciente. Al hacerlo, se deja espacio para nuevas oportunidades y experiencias. La quema del papel es un acto simbólico de renacimiento emocional, mental y espiritual.
Para potenciar este ritual, muchas personas encienden inciensos de sándalo o lavanda. Estos aromas ayudan a calmar la mente, atraer claridad y crear un ambiente propicio para el desapego emocional.
Este acto también puede hacerse en silencio, con música o acompañado de una meditación. Lo importante es soltar lo que ya no sirve y preparar el corazón para un nuevo comienzo. La intención es tan poderosa como el acto mismo.
Aunque es un ejercicio personal, puede realizarse en familia, compartiendo lo que cada uno desea soltar y cerrar, fortaleciendo así los lazos y renovando la energía del hogar.
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