Redacción Angélica González

En el año 2020, Ruby Reynolds, de 11 años, y su padre – ambos aficionados de la búsqueda de fósiles – hallaron el que, probablemente, pueda codearse con la ballena blanca como el animal más grande que haya habitado la Tierra. Tan solo su mandíbula mide dos metros.

 

Se trata del colosal ictiosaurio, un gigantesco reptil marino que nadó en los océanos hace aproximadamente 202 millones de años. Padre e hija hallaron un trozo de mandíbula de uno de estos ejemplares y se contactaron con el paleontólogo Dean Lomax para que lo estudiara.

 

El experto se llevó una gran sorpresa al percatarse de que se trataba de un Ichthyotitan severnesis (nombre científico del ictiosaurio). El análisis fue publicado en la revista Plos ONE, donde se detalló que estos animales guardan, manteniendo los proporciones, un cierto parecido a los delfines modernos. Se estima que medían alrededor de 22 y 26 metros de largo.

 

“Saber que un animal de esta magnitud alguna vez nadó en nuestros océanos, sintió el mismo calor, respiró nuestro aire y desapareció, nos da la oportunidad de ver cuán importante es cada especie para el frágil, pero resistente tejido de la vida”, señaló Jimmy Waldron, coautor del estudio.

 

Ruby, ahora de 15 años, fue invitada a participar como coautora del estudio en compañía de los demás expertos. Su caso recuerda al de Mary Anning, paleontóloga británica que, a la edad de 12, descubrió fósiles de ictiosaurio en el siglo XIX.
 

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