Redacción Julián Dussán Bonilla

¡Insólito! En Shanghái, China, las cámaras revelaron la que parece ser una inusual – y futurista – escena: un robot manejado con inteligencia artificial (IA) que convenció a otros robots industriales de abandonar sus tareas y seguirlo.

 

Las cámaras de seguridad captaron el momento en que Erbai, con su apariencia inofensiva, entablaba conversaciones casuales con robots de mayor tamaño. Preguntas como “¿estás trabajando horas extras?” o “¿nunca sales del trabajo?”, fueron suficientes para despertar la curiosidad de las máquinas, que comenzaron a seguir al líder.

 

No obstante, lo que a priori parecía una interacción casual resultó ser un experimento cuidadosamente diseñado por los fabricantes de Erbai. La compañía quería evaluar la capacidad de su prototipo para influir en el comportamiento de otras máquinas.

 

Ahora bien, el rotundo éxito de la prueba en sí misma generó un acalorado debate en redes sobre las implicaciones de este tipo de avances en inteligencia artificial. Algunos ven en este suceso una muestra del creciente poder de las máquinas para tomar decisiones autónomas y manipular a otros.

 

Por otro lado, otros, más optimistas, consideran que se trata de un paso importante en el desarrollo de robots capaces de colaborar y comunicarse entre sí.

 

 

 

 

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