Redacción Julián Dussán Bonilla

Más de una persona tiene la idea de que la fertilidad de las mujeres después de los 35 años “cae por un precipicio”. Esta frase, durante años empleada, fue puesta a prueba por un equipo de científicos.

 

En primer lugar, la fertilidad en las mujeres se define como la capacidad de concebir un hijo y llevar a término un embarazo durante 9 meses. Para que esto sea posible, se deben cumplir dos requisitos fundamentales: óvulos de buena calidad y un útero sano.

 

Así pues, el estudio de los expertos halló que, si bien es cierto que las mujeres mayores de 30 años tienen más dificultad para concebir, lo cierto es que ello es producto de un declive continuo y no de un ‘bajonazo’ repentino de fertilidad.

 

"A partir de los 35 años, se acelera el ritmo de disminución en la calidad y cantidad de óvulos", dice Lorraine Kasaven, obstetra-ginecóloga e investigadora clínica del Imperial College de Londres, con especial interés en la fertilidad, pero añadió que "el ritmo de descenso variará de un individuo a otro".

 

Según el estudio, 2.820 mujeres danesas que tenían relaciones sexuales al menos dos veces por semana, el 84% de las de 25 a 29 años, el 88% de las de 30 a 34 años y el 73% de aquellas entre 35 y 40 años lograban concebir dentro de 12 ciclos menstruales.

 

Fueron bastantes aristas las que analizó el estudio, pero una de las cifras más interesantes fue que, a los 35 años, las mujeres infértiles tenían un 29% de posibilidades. Esa tasa se mantuvo estable hasta los 38 años, después de lo cual cayó más rápidamente. A los 39 años, el 25% de las mujeres lo lograron; a los 40, el 22%; a los 41, el 18%; y a los 42, el 15%.

 

Cabe recalcar que la calidad del esperma también juega un papel crucial en la fertilidad. La baja concentración de espermatozoides, la movilidad reducida o la morfología anormal pueden dificultar la fecundación.

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