Redacción
Angélica González
La tradición de comer buñuelos en diciembre es uno de los rituales más profundos de la Navidad colombiana. Así lo explicó la creadora de contenido Historia con Natalia, quien recordó que esta costumbre se consolidó en el siglo XIX y hoy sigue reuniendo a familias y amigos en torno a la mesa durante la Nochebuena.
Según relató, el historiador colombiano José Manuel Groot ya registraba en 1856 que los buñuelos eran considerados el emblema de las festividades decembrinas. En su libro Historias y cuadros de costumbre, Groot anotó: “Los buñuelos definitivamente eran el emblema de la época”, confirmando el valor cultural que este alimento tenía para la sociedad de entonces.
Los buñuelos en el barrio Egipto: identidad y discusiones comunitarias
Entre los relatos recogidos por Groot destacan las escenas del tradicional barrio Egipto de Bogotá, donde los buñuelos y las empanadas eran protagonistas de animadas discusiones entre vecinos. De acuerdo con Historia con Natalia, para la gente del siglo XIX, “las cuestiones de vida o muerte eran las cuestiones de buñuelos y empanadas que la gente comía en el barrio Egipto”. Esto evidencia cómo estas preparaciones formaban parte esencial de la vida comunitaria y de la celebración navideña.
Groot, nacido en 1800, evocaba además imágenes de familias cruzando las calles en Nochebuena con bandejas repletas de amasijos antes de asistir a la misa navideña, una escena que, según él, representaba la alegría de tiempos más simples en contraste con los conflictos sociales que vivió en su adultez.
Un origen mestizo: de la cocina mediterránea a la tradición colombiana
El buñuelo colombiano actual es el resultado de un largo proceso de mestizaje culinario. Su raíz se encuentra en las masas fritas introducidas por los colonizadores españoles, quienes heredaron esta preparación de tradiciones árabes y sefardíes. En el Nuevo Mundo, la escasez de trigo llevó a transformar la receta original con ingredientes locales como la fécula de maíz, la harina de yuca y el queso costeño.
Estos cambios no solo adaptaron el buñuelo a los productos disponibles, sino que permitieron el desarrollo de una versión única que hoy es parte esencial de la identidad gastronómica colombiana.
Ingredientes para hacer buñuelos
La receta clásica utiliza una combinación equilibrada de almidones y quesos que permite que los buñuelos crezcan, floten y conserven una textura suave. Los ingredientes habituales son:
• Fécula de maíz: 220 g
• Harina de yuca: 30 g
• Queso costeño o feta rallado: 120 g
• Queso fresco: 120 g
• Huevos: 2
• Polvo de hornear: 2 g
• Azúcar: 2 cucharadas
• Sal: una pizca
• Leche: 5 cucharadas o más, según la humedad
• Aceite suficiente para freír
El secreto está en mantener el balance entre los almidones y los quesos para evitar que se rompan durante la fritura.
Cómo hacer buñuelos: así evita que se endurezcan
Además del paso a paso tradicional, existen ajustes clave que ayudan a obtener buñuelos suaves, dorados y de buen tamaño:
Paso a paso básico
1. Mezclar el queso rallado con el almidón, la harina y el azúcar.
2. Incorporar los huevos y añadir la leche gradualmente.
3. Amasar hasta obtener una mezcla suave que no se adhiera a las manos.
4. Formar bolitas uniformes.
5. Freír a temperatura media hasta que floten y tomen un dorado parejo.
Ajustes para evitar dureza o contracción
• Vigilar la hidratación: una masa seca endurece el buñuelo.
• Añadir leche si la mezcla está rígida.
• Mantener el aceite a temperatura media: el exceso de calor impide la cocción interna.
• Evitar quesos demasiado salados, que restan humedad.
• Conservar el equilibrio entre queso, almidón y harina.
• No prolongar de más la fritura.
• Escurrir bien para evitar exceso de grasa.
Hacer una prueba con una bolita antes de freír toda la mezcla permite corregir la consistencia y asegurar un resultado óptimo.
Una tradición que sigue viva en los hogares colombianos
Los buñuelos no solo son una receta: son memoria, identidad y un símbolo que ha acompañado a generaciones durante las fiestas decembrinas. Desde las bandejas compartidas del siglo XIX hasta las reuniones familiares actuales, esta preparación continúa siendo un gesto de unión y un sabor que anuncia la llegada de la Navidad en Colombia.
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