Redacción Julián Dussán Bonilla

El pasado 18 de abril, Juan Guillermo Aristizábal, un médico urólogo que trabajaba hace años en la Clínica Medellín, fue asesinado en su propio consultorio por John Ferney Cano González.

 

El galeno fue atacado por su eventual homicida y este, minutos después, le prendió fuego al lugar y se quitó la vida. El personal médico y los pacientes del lugar vivieron momentos de zozobra en medio del desarrollo de los acontecimientos.

 

Ahora, casi diez días después del fatal crimen, se conoció una especie de manuscrito – de 369 páginas – escrito por el autor material del asesinato de Aristizábal. En él, habla sobre el delito que, aclaró, no era más que una venganza por un supuesto procedimiento médico mal hecho por parte del médico.

 

A lo largo de los cientos de páginas, el homicida habla sin tapujos sobre su vida y los problemas que sufrió durante esta. En algunas partes del escrito, se dirige hacia su hermano, a quien le cuenta la razón de su actuar.

 

“Querido hermano, el destino me ha brindado la posibilidad de castigar por propia mano a quien, por unos miserables pesos, osó lesionarme gravemente. He meditado durante bastante tiempo esta decisión, y he llegado a la conclusión de que necesito hacer esto para sentirme bien conmigo mismo”, se puede leer en uno de los párrafos del manuscrito.

 

Cano Gonzáles asegura que, por parte del urólogo, solo recibió “mentiras, burlas e hipocresía”, y lo calificó como un “vil traidor”, además de afirmar que él llegó a “burlarse en mi propia cara por lo que me había sucedido. No debí confiar en esas dos personas”.

 

Desde un principio, el homicida aclara que el motivo del asesinato no es más que una venganza por un mal procedimiento médico (una circuncisión), que le causó “una lesión física” y un “malestar mental”.

 

“Ese infame se ha topado con la persona equivocada, lo odio como nunca había odiado a alguien. Es un sentimiento indescriptible, de solo pensar en esa escoria imagino en mi mente fulminarlo en reiteradas ocasiones con una pistola hasta perforar todos sus asquerosos órganos, especialmente su putrefacto corazón”, fueron algunos de los crudos calificativos referidos hacia el urólogo. 

Comparte en:


También puede interesarte
Última Hora...