Redacción
Juan Sebastián Sosa
Un grupo de investigadores de una universidad danesa diseñaron un modelo al que llamaron la “calculadora de la muerte”: se trata de un algoritmo que lograría predecir las etapas de vida de cada persona hasta su muerte y que buscaría mostrar los riesgos del uso comercial de los datos.
En diálogo con una agencia internacional, Sune Lehmann, profesor de la Universidad técnica de Dinamarca (DTU) y uno de los autores de la investigación, explicó que “es un marco muy general que facilita predecir la vida humana. Puede predecir cualquier cosa con la condición de disponer de datos”.
“Podría predecir los resultados en materia de salud. Podría predecir la fertilidad o la obesidad, o tal vez quién tendrá o no cáncer. Pero podría predecir también si usted va a ganar mucho dinero”, añadió Lehmann.

El estudio fue publicado en la revista Nature Computational Science y, según el científico danés, el modelo tiene una infinidad de alternativas.
Dicho algoritmo se llama life2vec y utiliza un modelo similar al de ChatGPT, el chatbot creado con inteligencia artificial de OpenAI. Sin embargo, en vez de generar datos textuales, lo que hace es analizar estadísticas como el nacimiento, horarios de trabajo o estudios.
“Desde cierto punto de vista, la vida solo es una sucesión de acontecimientos: la gente nace, va al pediatra, a la escuela, cambia de casa, contrae matrimonio. Explotamos aquí esta similitud para adaptar las innovaciones del tratamiento automático del lenguaje natural al examen de la evolución y la previsibilidad de las vidas humanas con base en secuencias de acontecimientos detallados”, señala la publicación.
¿Cómo funciona la “calculadora de la muerte”?
Analiza datos anónimos de millones de ciudadanos daneses, que son recogidos por el Instituto Nacional de Estadísticas de este país nórdico. El análisis de esas secuencias facilita predecir el “futuro”.
Según lo que se ha podido encontrar, el algoritmo tiene certeza en el 78% de los casos y sobre las migraciones, de un 73%.
“Con una muestra de personas de entre 35 y 65 años, se busca predecir basándose en un periodo de ocho años, de 2008 a 2016, si la persona va a morir en los próximos cuatro años, hasta 2020. El modelo hace eso muy bien, mejor que ningún otro algoritmo”, explicó Lehmann.
Utilizar ese rango de edad, en el que en teoría no se presentan muchas muertes, permite verificar la fiabilidad del algoritmo. Sin embargo, el instrumento no está listo para ser utilizado por todo el público.
Lo que falta aún es estudiar el efecto a largo plazo, las conexiones sociales y la posibilidad de predecir el rumbo de las vidas.
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