Redacción
Juan Sebastián Sosa
Los gatos son protagonistas de algunos de los mitos más conocidos del mundo animal. Entre ellos sobresalen dos creencias que han pasado de generación en generación: que tienen siete o nueve vidas y que siempre caen de pie. Aunque esta última afirmación parece confirmarse en muchas ocasiones, la ciencia ha demostrado que la explicación es mucho más compleja de lo que parece.
Durante años, investigadores han estudiado cómo estos felinos logran girar su cuerpo en el aire antes de tocar el suelo. Gracias a nuevas investigaciones publicadas en la revista The Anatomical Record y a los análisis citados por Science Alert, Ars Technica y National Geographic, hoy se conoce con mayor precisión qué sucede dentro de su columna vertebral para ejecutar esta sorprendente maniobra.
Los hallazgos muestran que los gatos poseen una combinación de flexibilidad y rigidez en diferentes partes de su espalda que les permite reorientar su cuerpo durante una caída. Sin embargo, los científicos aclaran que esta habilidad no significa que siempre aterricen sin sufrir lesiones.

¿Por qué los gatos caen de pie? La ciencia explica el reflejo de enderezamiento
Uno de los fenómenos más llamativos del comportamiento felino es el llamado reflejo de enderezamiento, una habilidad que comienza a desarrollarse entre las tres y las siete semanas de vida.
Este mecanismo permite que los gatos detecten la posición de su cuerpo mientras están en el aire y comiencen a girarlo para intentar aterrizar sobre sus patas.
De acuerdo con National Geographic, cuando un gato cae, primero mueve la parte delantera del cuerpo mientras mantiene inmóvil la parte trasera. Esa coordinación le permite cambiar de orientación antes del impacto.
La publicación explica que “cuando caen desde una altura determinada, se contorsionan de tal manera que giran únicamente la parte delantera, o superior, del cuerpo, creando una tensión en la mitad trasera, que permanece inmóvil hasta que aterriza”.
Pese a esta capacidad, los especialistas aclaran que el reflejo de enderezamiento no garantiza que el animal siempre caiga de pie o salga ileso. La altura, la velocidad de la caída y las condiciones del impacto siguen siendo factores determinantes.

El estudio que descubrió el papel de la columna vertebral de los gatos
Con el objetivo de entender qué hace posible esta maniobra, un equipo liderado por el fisiólogo veterinario Yasuo Higurashi publicó una investigación en la revista The Anatomical Record.
Los investigadores analizaron las columnas vertebrales de cinco gatos fallecidos que habían sido donados para investigación. Mantuvieron intactos los ligamentos y los discos intervertebrales para estudiar el comportamiento natural de la estructura.
Posteriormente dividieron cada columna en dos regiones: la torácica, ubicada en la parte superior y media de la espalda, y la lumbar, situada en la parte inferior.
Cada una fue sometida a pruebas de torsión para medir su rango de movimiento, su rigidez y la capacidad que tenía para girar frente a diferentes fuerzas.
Según explicó National Geographic, los científicos encontraron que los gatos poseen “un segmento muy flexible” en la columna vertebral que actúa como una bisagra y “les permite corregir la orientación en el aire antes de aterrizar”.
¿Qué descubrieron los investigadores sobre la espalda de los gatos?
Los resultados mostraron diferencias muy marcadas entre ambas regiones de la columna vertebral.
La investigación encontró que la región torácica era aproximadamente tres veces más flexible que la región lumbar y presentaba una rigidez cercana a un tercio menos.
El hallazgo más llamativo fue la existencia de una denominada “zona neutra”, un espacio en el que prácticamente no existe resistencia al movimiento de giro.
Según el estudio, la región torácica posee una zona neutra cercana a los 47 grados, mientras que la región lumbar no presenta ninguna. Esto significa que la parte delantera del cuerpo puede rotar con mucha mayor libertad que la posterior.
Para los autores, esa combinación entre una parte delantera flexible y una parte trasera más rígida explica gran parte de la capacidad que tienen los gatos para recuperar la posición correcta antes de aterrizar.
Las cámaras de alta velocidad confirmaron cómo giran los gatos durante una caída
Después del análisis anatómico, el equipo recurrió a cámaras de alta velocidad para observar el movimiento de dos gatos vivos durante caídas controladas desde aproximadamente un metro de altura sobre un cojín blando.
Cada animal realizó ocho caídas mientras los investigadores seguían el movimiento mediante marcadores instalados en hombros y caderas.
Las imágenes mostraron que el cuerpo del gato no gira completamente al mismo tiempo. Primero se orientan la cabeza, los hombros y las patas delanteras, y solo después rota la parte posterior.
De acuerdo con Science Alert, el desfase entre ambos movimientos fue de 94 milisegundos en uno de los gatos y de 72 milisegundos en el otro.
Las grabaciones también dejaron una curiosidad adicional. Según Ars Technica, ambos animales mostraron una tendencia a girar hacia la derecha durante la mayoría de las pruebas, una preferencia que los investigadores consideran podría estar relacionada con pequeñas asimetrías naturales del cuerpo.
En conclusión, la ciencia confirma que los gatos poseen un mecanismo extraordinario para intentar caer de pie gracias a la estructura de su columna vertebral y al reflejo de enderezamiento. Sin embargo, esa capacidad no significa que sean inmunes a las lesiones ni que siempre logren aterrizar sobre sus patas.
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