Redacción
Angélica González
Las fresas son de las frutas favoritas de muchas personas, independientemente de su edad. Su sabor, que mezcla notas dulces y cítricas, la hace ideal para preparaciones tanto dulces como saladas.
Frecuentemente, muchas personas las adquieren y las consumen inmediatamente, pero este hábito no es el más adecuado. Lo recomendable siempre es lavarlas.
Cuando se lava una fruta, ya sea una fresa o no, se eliminan diversos tipos de contaminantes que pueden causar enfermedades.
Por ejemplo, no lavar frutas y verduras puede aumentar el riesgo de contraer infecciones intestinales o sufrir las consecuencias de la presencia de bacterias dañinas, y estos son solo algunos de los problemas de salud que pueden surgir, ya que la lista es más extensa.
¿Por qué lavar las fresas?
Las fresas pueden acumular suciedad, tierra y restos de pesticidas durante su etapa de crecimiento y recolección. Lavarlas es fundamental para eliminar estas impurezas y garantizar que sean seguras para su consumo.
Durante el proceso de cultivo, recolección y manejo, estas frutas pueden entrar en contacto con bacterias y microorganismos. Llevar a cabo un adecuado proceso de lavado puede contribuir a reducir el riesgo de enfermedades transmitidas por alimentos.
En ocasiones, ciertas fresas pueden estar tratadas con conservantes o ceras para extender su vida útil y mejorar su aspecto. El lavado adecuado resulta útil para eliminar estos productos químicos superficiales.
¿Cómo lavar las fresas?

Antes de comenzar, es importante lavarse las manos minuciosamente con agua y jabón para asegurarse de no introducir ninguna contaminación adicional a las fresas.
Prepare un recipiente grande con agua fría, que puede ser un tazón o incluso un lavabo si está limpiando un gran lote de fresas.
Sumerja las fresas en el agua y déjelas reposar durante unos minutos. Este paso facilitará la eliminación de la suciedad y los posibles residuos.
Después del remojo, con cuidado tome cada fresa y frótela suavemente con las yemas de los dedos o un cepillo de cerdas suaves para eliminar la suciedad y los posibles rastros de pesticidas. No es necesario aplicar fuerza excesiva para evitar dañar la fruta.
Mientras continúa frotando suavemente, aclare cada fresa minuciosamente bajo el chorro de agua para asegurarse de eliminar cualquier suciedad o residuos sueltos.
Acomode las fresas en un colador para que escurran el exceso de agua y, posteriormente, séquelas utilizando toallas de papel o un paño limpio y seco.
Luego de lavar y secar las fresas, si lo prefiere, puede cortarles el pedúnculo o retirarlo utilizando un cuchillo pequeño.
Lavado de fresas con vinagre
Es importante resaltar que algunas personas optan por utilizar vinagre para desinfectar las fresas. El procedimiento consiste en mezclar una taza de vinagre con tres tazas de agua, asegurándose de que la mezcla quede bien integrada.
Las fresas se sumergen en esta solución durante aproximadamente 30 minutos. Posteriormente, es fundamental enjuagarlas a fondo para evitar que queden con un sutil sabor a vinagre, ya que el objetivo es disfrutar de su sabor natural.
Finalmente, se deben secar las fresas con una toalla de papel o un pañuelo limpio.
Después de realizar este proceso de limpieza, las fresas estarán listas para su consumo o para ser utilizadas en recetas. Este método de lavado es efectivo para eliminar la suciedad y los contaminantes superficiales, asegurando que las fresas sean seguras y deliciosas para comer.
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