Duque
Imagen: Twitter Iván Duque

3 diciembre, 2021

Pifias diplomáticas: las salidas en falso del Gobierno Nacional que dieron de qué hablar



Por: Redaccion Ultimahoracol




André Maurois define la diplomacia como el arte de “exponer la hostilidad con cortesía, la indiferencia con interés y la amistad con prudencia”. El Estado colombiano claramente ha dejado de actuar con cortesía y prudencia y esto se puede evidenciar con las salidas en falso en los últimos días de altos miembros del Gobierno.

Pero, cuáles han sido las actuaciones que son consideradas errores analizando el contexto de las relaciones diplomáticas e internacionales? ¿Por qué los miembros de la administración Duque están actuando de esta manera? ¿corresponde a un patrón o es una política de Gobierno?. Y por último, ¿qué tiene que ver la actual carrera presidencial y la polarización de la política en Colombia con esto?

Recordemos que la política exterior del Gobierno Duque ha estado marcada por las diferencias con Venezuela, gobernada por Nicolas Maduro. La administración del presidente del Centro Democratico se ha unido al repudio internacional que se ha manifestado a través de foros multilaterales como el Grupo de Lima, pero que en sí, no han tenido ninguna consecuencia sobre el régimen autoritario de Maduro.

La crisis humanitaria, social y económica que enfrenta el pueblo venezolano se perpetúa y los opositores siguen sin tener las garantías mínimas a la hora de enfrentarse en elecciones a los candidatos oficialistas. El presidente interino del país, Juan Guaido, reconocido por estos actores internacionales, sigue sin tener el más mínimo poder en territorio venezolano. Las horas que estaban contadas para Maduro, según Duque, siguen pasando y parece que primero saldrá el inquilino de la Casa de Nariño que el de el Palacio de Miraflores.

Esto entonces, muestra el desacierto del Gobierno Duque de enfocar su política exterior en este tema. Sin embargo, hay que destacar la aprobación del “Estatuto Temporal de Protección para Migrantes Venezolanos”, un instrumento creado para hacerle frente a la crisis migratoria más grande de la historia reciente del continente y que le ha valido el reconocimiento y la financiación a nivel internacional.

En el 2020 se llevaron a cabo las elecciones presidenciales más polarizadas y polémicas de la historia reciente de los EEUU, en ésta se enfrentaban el demócrata, Joe Biden, que al final ganó los comicios y el republicano Donald Trump.

Dentro del marco de la carrera electoral por la Casa Blanca, senadores del partido de gobierno, Centro Democratico, salieron a manifestarse en diferentes medios y en redes sociales en contra de Biden. Generó tanta polémica el suceso, que el embajador de los EEUU en Colombia,  Philip S. Goldberg, tuvo que pedir a los políticos nacionales que no interfirieran en la campaña presidencial estadounidense.

“El éxito de las relaciones entre Estados Unidos y Colombia a lo largo de muchos años ha sido basado en apoyo bipartidario”, manifestó el embajador, que instó a todos los políticos colombianos a evitar involucrarse en las elecciones.

Además de ser un gran desacierto, lo anterior va en contra de la doctrina más importante de nuestra política exterior, Respice Polum. Esta doctrina fue instaurada por Marco Fidel Suarez y consiste en tener una relación estrecha, instintiva y familiar con Estados Unidos, de manera bipartidista. De acuerdo con algunos analistas políticos, esta interferencia de políticos colombianos en la campaña norteamericana, habría provocado que Biden no recibiera hasta el momento a Duque en la Casa Blanca.

Pero más recientemente, funcionarios del Gobierno Duque han realizado declaraciones más que controversiales dentro del ejercicio de sus funciones.

El pasado mes de octubre, en una visita oficial a Marruecos, la vicepresidenta y Canciller, Marta Lucia Ramirez, aseguró que la jurisdicción de la misión consular colombiana en ese país, se extendía a todo el territorio marroquí, “incluyendo, obviamente, el Sahara Occidental”.

Recordemos que el Sahara Occidental es un territorio en disputa, que no es considerado parte de Marruecos según fallos de la Corte Internacional de Justicia y  por el consenso internacional. La potencia administradora de este territorio es España de acuerdo a lo establecido por Naciones Unidas y el pueblo saharaui tiene derecho a libre determinación sobre este territorio.

Sumado a lo anterior, la ONU reconoció en 1976 al Frente Polisario como única fuerza política dominante en el territorio. El Polisario declaró en ese mismo año la República Árabe Saharaui Democrática, Estado que obtuvo el reconocimiento en 1985 de la administración del presidente Belisario Betancur, reconocimiento que fue retirado durante el Gobierno de Alvaro Uribe.

¿Pero por qué afecta la declaración de Ramirez a la política exterior colombiana? porque en primer lugar va en contra de lo manifestado en varias ocasiones por Naciones Unidas y el derecho internacional, así mismo va en contra de los intereses de su aliado más importante en Europa, España, que es la potencia administradora y la cual ha defendido que el pueblo saharaui sea quien determine su destino. No en vano, algunos medios españoles recogieron con asombro las palabras de la jefa de exteriores colombiana.

Lo anterior sorprende más, si se tiene en cuenta que hace unos meses España y Marruecos tuvieron una crisis delicada debido a que Rabat permitió que miles de migrantes pasaran a territorio español como represalia de que el jefe del frente polisario saharaui estaba siendo tratado médicamente en territorio español. Entonces, ¿a quién apoya el Gobierno colombiano en esto, a su aliado más importante en Europa o al país ubicado en el MAGREB?

Alguien del servicio exterior español me preguntaba por qué la canciller había realizado ese comentario y la única respuesta que se me ocurrió, fue la trumpización de la política colombiana. Sin duda alguna el reconocimiento del Gobierno Trump del Sahara Occidental como parte de Marruecos, a cambio de que Rabat estableciera relaciones diplomáticas con Israel, le habrá dado luz a la actual Canciller para realizar tremenda afirmación, pero sin embargo y aunque en Colombia el tema no se analizó profundamente, en España sí generó un gran malestar.

Hablando de Israel, es imposible no destacar la última y quizás mayor salida en falso de un miembro del Gobierno Duque en política exterior.  

En una visita oficial a Israel, el ministro de Defensa colombiano, Diego Molano, aseguró que Irán y Hezbolá eran enemigos en común que tenían Colombia y el estado israelí. El presidente Duque tuvo que salir a rectificar lo dicho por el jefe de la cartera de Defensa y asegurar que aunque Colombia considera a la milicia proiraní, Hezbolá, como una organización terrorista, en el caso de Irán no hay ningún inconveniente y se mantienen relaciones diplomáticas desde el año 1975.

Lo anterior demuestra un claro desconocimiento del contexto internacional por parte de Molano, que en un acto de irresponsabilidad y recurriendo a su intuición, pudo poner en apuros más graves al Gobierno Duque. Menos mal el embajador iraní en Bogotá le quitó peso a las declaraciones del ministro de Defensa, y aseguró que Colombia e Irán eran países amigos.

Pero por qué funcionarios del Gobierno Duque y miembros de su partido han salido en falso casi que de manera sistemática en temas de política exterior. 

Como ya lo he mencionado, muchos de los funcionarios del Gobierno Duque, han enarbolado las banderas del Trumpismo, es así como se pueden explicar las acciones de parlamentarios como Cabal y Mejia interfiriendo en las elecciones estadounidenses para atacar a Biden, o Ramirez, respaldando la posición marroquí sobre el Sahara Occidental, tal  como lo hizo la administración Trump, o Molano, casi que declarando una guerra sin ningún motivo a uno de los grandes chivos expiatorios de la pasada administración estadounidense, Irán.

A lo anterior se suma el componente ideológico, curiosamente todas estos ataques están en contra de lo que ha defendido la derecha y la extrema derecha colombiana. Esto se  suma al desconocimiento y la imprudencia de actores nacionales que poco conocen del panorama internacional y que lo ven o en contexto de guerra fría o en términos del conflicto venezolano. Esto sumado a la polarización interna y a la fuerza que tiene el candidato de izquierdas para las elecciones, los hace incurrir en estos errores, pensando que van a recibir un apoyo rotundo a nivel internacional, como de sus bases dentro del país.

Por último, es importante destacar que Colombia siempre ha sido un actor predecible y confiable en las relaciones internacionales, que si la intención es destacar dentro de la panorama internacional, se deben seguir realizando iniciativas para mitigar el cambio climático o impulsar acuerdos y políticas como el estatuto de protección para los migrantes,

Actuaciones como las descritas anteriormente, lejos de afianzarnos como un actor importante dentro del plano mundial, arriesga el trabajo que realizan nuestros diplomáticos dentro un contexto de polarización a nivel interno y externo, arriesga la relación con nuestros socios históricos y profundiza las diferencias que tenemos con algunos vecinos de nuestra región.

La Ñapa

Este pasado jueves, en el marco de una actividad de intercambio cultural, uniformados que son alumnos de la escuela de la Policía Simón Bolívar de Tuluá, se disfrazaron de nazis con la intención de homenajear a Alemania. 

Como no podría ser de otra forma, el accionar de los policías causó una ola de indignación y rechazo a nivel nacional e internacional.

Por ejemplo, las Embajadas de Israel y Alemania en Colombia expresaron su total rechazo a cualquier muestra de apología al nazismo y aseguraron que “eventos como este son indignantes y ofenden de manera directa no solo a los judíos, sino también a todas las víctimas del régimen nazi y sus criminales”.

Al rechazo de alemanes e israelíes se sumó Philip S. Goldberg, Embajador de EEUU en Colombia. “Estoy consternado y profundamente decepcionado por el uso de símbolos y uniformes nazis en las instalaciones de entrenamiento de la Policía de Colombia. Ninguna explicación es suficiente”, aseguró el diplomático. 

Como consecuencia de lo anterior, rodó la cabeza del director de la escuela, el Coronel Jorge Bayona. Asimismo, como con lo ocurrido con el ministro Molano, le tocó salir al presidente Duque a rechazar esas acciones y a pedir disculpas.

Esta nueva salida en falso, en este caso de una institución del estado colombiano, lo pone de otra vez en la actualidad de la diplomacia y las relaciones internacionales, pero como viene siendo costumbre, por nada positivo. 

A diferencia de los errores anteriores, la acción de la Policía Nacional más allá de ser una imprudencia, es una muestra de la ignorancia y de desconocimiento histórico a un nivel absurdo y es la muestra más contundente de cuán susceptible es nuestra imagen y política exterior.

Esperemos que estos errores nos sirvan para hacer autocrítica en cuanto a nuestra política exterior se refiere, además de que sean un incentivo para mejorar y colaborar con el trabajo que día a día realizan nuestros diplomáticos.

Nota: la columna escrita por nuestro colaborador no representa la línea editoral del medio y queda bajo su responsabilidad*